sábado, 17 de enero de 2009

Tempus fugit

Hace poco, alguien me dijo "un beso, si me permites", o algo así. Y yo le contesté "Besos, te permito todos los que quieras, que no son nada malos".

Entonces me acordé de algo que me dijo mi madre siendo yo aún muy pequeña. No recuerdo a qué vino, si fue una respuesta a los típicos "ascos" que empezamos a hacer a ciertas edades a los besuqueos maternos... Lo que recuerdo es que no debía tener más de 6 o 7 años, así que por aquel entonces ya debía tener cara de listilla o de filósofa depacotilla para que mi madre me confesara una de las verdades más grandes de la vida.
Lo que me dijo mi madre fue: "Lo besos que No te dé hoy ya no te los podré dar nunca. Los que te dé mañana serán los de mañana, nunca los de hoy o los de ayer".
Me parece algo tan simple y la vez tan VERDAD, tan cierto, tan real, tan fuerte, tan gordo, tan impepinable, que me sorprendre lo a menudo que se nos olvida, lo a menudo que vivimos sin exprimir al máximo el día, convencidos y seguros de que podemos dejar para mañana lo que podemos hacer hoy.
Así que, Señoras y Señores no esperen a que se lo permitan, den besos, todos los besos que puedan, con o sin permiso, porque los que no den ahora ya no los podrán dar...
Si no piden permiso para lo malo (no he oido nunca eso de ¿puedo matarle?), no lo hagan para lo bueno...

CITA: "El más difícil no es el primer beso, sino el último". Paul Géraldy
BSO: I was made for loving you, Kiss

viernes, 16 de enero de 2009

Un hombre pequeño

Apareció de repente, en la pared del puente que cruzó por debajo. "Tu coche no eres tú" sentenciaba el graffiti. Un trazado negro, limpio y curvilíneo, como dibujado y escrito por un niño sobresaliente en caligrafía. Un dinosaurio de boca grande soltando verdades a los conductores de altas velocidades: "Tú no eres tu coche".

De repente estaba rígido, como una estátua, la frase que acababa de leer le había dejado congelado. No podía controlar el coche, ni girar el volante, ni soltar el acelerador, nada de nada. El pánico se expandió con rapidez por su carne lechosa y rígida y aumentó el rictus que dominaba su cuerpo. Un pánico acaparador un pesado terror dominaban todos y cada uno de sus músculos.

Al fondo, no muy lejos, se divisaba una pequeña curva, nada, unos pocos grados pero en su estado, en el shock en el que se encontraba no íba a poder hacer nada. También veía los pilares de otro puente que iba a cruzar en breve. El fín parecía cercano y un viscoso sudor frío le caía por la cara, le lubricaba las manos y le pegaba la espalda al asiento delcoche.

De repente, le vino a la mente la enorme casa que tiene y lo ostentosa que es. Aunque no sea más que un decorado de cartón piedra.

En el mismo instante en que su ostentosa casa apareció en sus pensamientos, recobró su habitual flacidez y su libertad de movimiento. Pudo virar con rapidez, evitar el asumido choque final contra la columna y todo sin molestar a los otros conductores, sin hacer nada raro a ojos de los demás, sin que nadie (ni dentro ni fuera del vehículo) se percatara de lo que había ocurrido.

¡Uf! Todo había vuelto a su sitio, todo estaba donde debía. Superado el susto, volvió la normalidad.

Érase una vez un hombre tan pequeño, tan pequeño, que tenía una casa enorme y ostentosa...

CITA: "Nadie es libre si no es dueño de sí mismo" (Epicteto) o "Dime de qué presumes y te diré de qué careces (sabiduría popular de la buena).

BSO: (Drive my car, Beatles.) Mejor el "Materialworld" de Madonna (gracias por la idea!).

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